Hay recetas que llevan horas de cocina y luego están estas, que se preparan en cinco minutos y acaban siendo de las más comentadas de la mesa.
Estos volovanes rellenos de paté de mejillones son el ejemplo perfecto. La primera vez los hice en Navidad porque necesitaba un aperitivo rápido que pudiera tener listo sin complicarme demasiado. De esos que preparas casi sin expectativas y que simplemente esperas que queden bien.
Pues no solo quedaron bien, sino que fueron de las primeras cosas que desaparecieron de la bandeja.
Tanto fue así que cuando tuve una comida con amigos tiempo después, decidí repetirlos. Y volvió a pasar exactamente lo mismo. Entre los que cogían uno para probar y los que repetían "porque estaba muy bueno", aquello voló en un momento.
Y la verdad es que tiene mérito, porque la receta no puede ser más sencilla. Unos pocos ingredientes, un golpe de batidora y listo. Nada de técnicas raras ni elaboraciones eternas. Pero tiene algo que engancha: queda cremoso, sabroso y con ese toque del mejillón en escabeche que le da mucha personalidad.
Además, es de esos aperitivos que vienen genial cuando tienes invitados porque puedes prepararlo con antelación y rellenar los volovanes justo antes de servir.
Así que si alguna vez necesitáis una receta fácil, resultona y con muchas posibilidades de éxito, guardad esta porque merece un hueco en vuestro repertorio. Yo ya la he hecho más de una vez y sospecho que no será la última



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