Hoy tocaba receta fácil de las que sabes que van a gustar sí o sí.
Tenía unas obleas de empanadilla esperando en la nevera y al final acabaron convertidas en estas empanadillas rellenas de boloñesa casera… y menos mal, porque han volado.
La boloñesa la hice sencilla, sin complicarme mucho, pero de esas que mientras se cocina ya sabes que va a quedar rica. La cocina oliendo a sofrito, tomate y especias… y yo ya pensando cuántas me iba a comer “solo para probar”.

Además, este tipo de recetas me encantan porque vienen genial para aprovechar cosas que tienes por casa y porque se hacen bastante rápido. Y oye, las empanadillas tienen algo que hace que siempre apetezcan.
Las hice bien rellenas, con la salsa espesita para que no se salieran, y quedaron súper jugosas por dentro y doraditas por fuera. Vamos, de las que coges una… y automáticamente necesitas otra.
En casa han triunfado bastante, especialmente recién hechas, cuando todavía queman un poco y no puedes esperar para hincarles el diente...
El cestillo negro es de Quid y los forré con papel antigrasa también de Quid. Una combinación ideal para presentar los aperitivos en la mesa. Ambos productos los podéis encontrar en la tienda Ohgar donde además tenéis mi código descuento BEA324
Empanadillas boloñesa
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Horno: 200º durante 15–18 minutos
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Airfryer: 180º unos 10–12 minutos
- Fritas: hasta dorar.



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